Mitos sobre la dominancia
Ciencia

Mitos sobre la dominancia

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"Tienes que ser el líder de la manada". "Ese perro es muy dominante". "Si te gruñe es porque quiere quitarte el puesto de macho alfa". Estas frases son, probablemente, el mito más dañino y persistente en la historia del adiestramiento canino.

El origen del mito: El estudio equivocado

Toda la teoría de la dominancia y el "macho alfa" se basó en estudios realizados en la década de 1940 sobre lobos en cautiverio. Investigadores observaron que estos lobos luchaban constantemente por el control y los recursos, estableciendo una jerarquía rígida y violenta.

Años más tarde, el propio autor de esos estudios, L. David Mech, se retractó públicamente. Cuando años después estudió a los lobos en estado salvaje (su estado natural), descubrió que las manadas de lobos son en realidad núcleos familiares cooperativos. Los "líderes" son simplemente los padres, y el resto de la manada son sus hijos. No hay luchas por el poder ni dominancia violenta, solo cuidado parental.

Un perro no es un lobo

Además del error original, aplicar teorías de lobos a perros modernos es biológicamente incorrecto. Los perros llevan conviviendo con humanos miles de años. Su evolución los ha dotado de habilidades sociales para cooperar con nosotros, no para conspirar y destronarnos.

¿Por qué mi perro se porta mal entonces?

Si tu perro tira de la correa no lo hace para ser "el líder de la marcha", lo hace porque camina más rápido que tú y no le has enseñado a no hacerlo.

Si tu perro te gruñe cuando te acercas a su comida, no es dominancia, es "protección de recursos". Tiene miedo de perder algo valioso y te está advirtiendo.

Si tu perro no viene cuando lo llamas, no está intentando humillarte, simplemente el olor que está olfateando en ese momento le resulta más reforzante que la posibilidad de volver a ti.

El peligro de usar "dominancia" en el adiestramiento

Tratar problemas de comportamiento desde la óptica de la dominancia suele llevar al uso del castigo físico (toques, tirones, forzar al perro contra el suelo o "alpha rolls").

Someter a tu perro físicamente no te convierte en líder, te convierte en un abusón impredecible a ojos de tu perro. Esto destruye la confianza y, con frecuencia, provoca que un perro miedoso acabe mordiendo como último recurso defensivo.

La alternativa: Cooperación y consistencia

Olvídate de ser el "jefe". Sé un guía y un gestor de recursos. Establece límites y normas claras de forma amable y consistente. Premia lo que te gusta que haga y evita que pueda ensayar las conductas que no te gustan. Así es como se crea un vínculo real y funcional.

Trabaja basándote en la ciencia, no en mitos

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